¿Sabías que muchos de los problemas ortodóncicos que tienen nuestros hijos pueden ser prevenidos y/o reconducidos? Para ello, solo hay que hacer algo muy sencillo: acudir con el niño al ortodoncista cuando cumple los seis años. Es decir, cuando sus huesos maxilares (maxilar superior y mandíbula) se encuentran en pleno desarrollo.
En las clínicas dentales Moonz estamos cualificados en tratamientos de ortodoncia para niños y adolescentes. Abordamos las maloclusiones dentales desde sus etapas más tempranas (con la salida de los primeros dientes de leche) hasta la pubertad (con la erupción de las piezas dentales definitivas).
Para conseguir un resultado saludable, funcional y estético a largo plazo, los tratamientos de ortodoncia necesitan ser abordados en dos fases.
La primera fase (entre los seis y los nueve años) sirve para guiar y corregir el crecimiento de los huesos maxilares. Para ello, recurrimos a diferentes aparatos interceptivos (disyuntores de paladar, máscaras faciales…).
La segunda fase tiene lugar entre los 11 y 12 años. A esta edad, los huesos ya se han desarrollado, por lo que es momento de corregir la posición de los dientes. Para ello, se pueden emplear distintos tratamientos de ortodoncia, ya sea con alineadores transparentes o con brackets.
Antes de comenzar tanto la primera como la segunda fase, nuestros profesionales realizan un estudio de ortodoncia completo. Para ello, toman registros exhaustivos, realizan una serie de pruebas diagnósticas y determinan cuál es el tipo de aparatología más adecuado para el niño.
La primera fase se lleva a cabo en niños de entre seis y nueve años. A esta edad, los niños se encuentran en pleno desarrollo óseo, por lo que sus huesos son muy “moldeables”. Esto hace posible guiar y corregir el crecimiento de sus huesos maxilares mediante la ortodoncia interceptiva. Los principales objetivos de la primera fase son los siguientes:
Tras la primera fase, se inicia un periodo de descanso de dos o tres años. En este tiempo, el niño debe seguir acudiendo al ortodoncista para que este supervise la erupción del resto de dientes permanentes. Durante el periodo de descanso, el niño podría llevar o no determinados dispositivos a deicsión del ortodoncista, como los retenedores nocturnos o los mantenedores de espacio. Los retenedores nocturnos sirven para asentar los cambios que han experimentado los huesos maxilares durante la primera fase. Los mantenedores de espacio se utilizan para conservar el hueco de los dientes de leche que se han caído de manera temprana. De esa manera, nos aseguramos de que las piezas dentales definitivas erupcionan (sin que ningún otro diente ocupe su espacio).
La segunda fase está dirigida a niños y adolescentes de entre 11 y 12 años. Se lleva a cabo una vez que los huesos maxilares completan su crecimiento. Por ello, el tratamiento de ortodoncia ya no irá dirigido a corregir los huesos, sino la posición de los dientes. Los principales objetivos de la segunda fase son los siguientes:
Profesionales dedicados a la ortodoncia desde hace más de 15 años
La doctora Carolina Galán es licenciada en Odontología por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con un máster en Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial por la Universidad Católica de Murcia. Cuenta con certificaciones en los principales sistemas de ortodoncia invisible, como Invisalign y Spark, y es miembro de la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO).